La sauna y el baño turco: beneficios y contraindicaciones
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11 junio 2015 - 15:14, por , en Recomendaciones, sin comentarios

La sauna y el baño turco son dos actividades relajantes que ofrecen muchos centros deportivos en la actualidad, entre otras muchas, y que conviene aprender a distinguir y conocer a fondo ya que ambas tienen sus beneficios y sus contraindicaciones.

Tanto la sauna como el baño turco ofrecen bienestar físico tanto externo como interno y ambos se basan en el calor para producir efectos en nuestros cuerpos aunque de distinta manera.

La sauna es de origen finlandés y se denomina también sauna seca o sauna finlandesa. Es un baño de calor sin vapor con una temperatura que ronda los 70 y los 90º y una humedad máxima de 20º.

El baño turco tiene su origen en Turquía como lo indica su nombre, y se lo conoce también como sauna húmeda o hammam. La temperatura no suele sobrepasar los 55º mientras que la humedad relativa alcanza los 100º.

Las distintas condiciones climáticas hacen que en la sauna se sude mucho mientras que en el baño turco apenas se produce sudoración. El alto grado de humedad del baño turco permite distinguirlo a primera vista por la neblina que se produce en su interior.

En ambos casos se eliminan toxinas, en mayor medida en la sauna por la sudoración. La sauna es más estrenaste pues para el organismo mientras que el baño turco es más relajante.

Los beneficios de la sauna son la eliminación de toxinas; la eliminación de impurezas de la piel al dilatarse los poros; la mucosidad se hace más fluida por lo que se despejan las vías respiratorias; alivio del dolor de las articulaciones; se incrementa la circulación sanguínea por lo que, tras una sesión de ejercicios ayuda a recuperar los músculos.

En el caso del baño turco, los beneficios son la eliminación de impurezas de la piel por la dilatación de los poros; favorece la expectoración; alivio de los dolores menstruales; activación del sistema cardiorrespiratorio por lo que la musculatura se recupera tras una sesión de ejercicios.

Las precauaciones son las mismas tanto para la sauna como para el baño turco.

Al finalizar la sesión conviene darse una ducha fría.

No conviene permanecer en el recinto más de 10 minutos la primera vez que se accede a él. Hay que evitar los golpes de calor por lo que es recomendable, tras una sesión de actividad física esperar 15 minutos antes de introducirse en la sauna o en el baño turco. Ambos producen deshidratación por lo que es conveniente beber agua fría tras la sesión. No es aconsejable superar las dos sesiones semanales. Ninguno de los dos son recomendables para embarazadas o para personas con problemas cardiorrespiratorios.

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