Las madres de día, una alternativa a las escuelas infantiles

Feb 10, 15 Las madres de día, una alternativa a las escuelas infantiles

Este nuevo modelo de guardería ya se ha generalizado en Europa, pero en España solo está regulado en Navarra. Se trata de profesionales (pedagogas, psicólogas, maestras) formadas en la primera infancia y que cuidan a no más de cuatro niños menores de 3 años en sus casas durante las horas que sus padres trabajan, que suele ser de 8 de la mañana hasta las 4 de la tarde.

Según Giselle Daye, presidenta de la Asociación de Madres Andaluzas de Día (AMAD), lo que distingue a estas madres de día de una canguro es que las madres de día no solo cuidan de los niños sino que también los educan, cada uno a su ritmo, en un ambiente familiar y adaptado a las necesidades de los niños en el que no existe masificación como sería el caso de las guarderías. Las madres de día “fomentan el respeto, la creatividad, la responsabilidad, la comunicación y la solidaridad” entre los pequeños valorando su identidad, sus destrezas y capacidades personales cuidando sobre todo el apego, el contacto físico, la escucha atenta…

Actualmente, Cataluña, Madrid y Aragón trabajan en proyectos para regularizar esta figura. Pero por el momento las madres de día se autorregulan. Todas ellas deben tener formación profesional y están obligadas a suscribir un contrato de responsabilidad civil. Algunas se dan de alta como autónomas o como empleadas del hogar o se mantienen en lo que se denomina economía sumergida. De ser posible las casas deben contar con todas las comodidades y medidas de seguridad para acoger a los pequeños y estar ubicadas cerca de algún parque para promover el contacto con la naturaleza.

En cuanto a las actividades, éstas son las propias para este ciclo vital, como leer cuentos, escuchar canciones y bailar, desarrollar su capacidad artística, psicomotriz, sensorial, creativa y de expresión. También incluyen el almuerzo y la siesta.

Algunas madres de día se acogen a modelos formativos como el Montessori o el Waldorf. Consideran que a esta edad los niños necesitan jugar sin presiones, en lugar de rellenar fichas o aprender idiomas como se suele hacer en las guarderías.

Los precios oscilan entre los 300 y los 400 euros, lo que las convierte en una alternativa algo elitista, pero a consecuencia de la crisis, muchas profesionales optan por esta salida para autocontratarse. Su sueño es poder ser reconocidas por las administraciones como en otros países de la eurozona, para así obtener subvenciones y ayudas como las guarderías además de la correspondiente supervisión.

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