Cuál es el origen de la novela romántica
23 Abril 2017 - 8:00, por , en Curiosidades, sin comentarios

Es prácticamente imposible no haber oído hablar de Jane Austen, siempre mencionada entre los libros recomendados con sus novelas románticas, repletas de sentimientos exaltados pero también de excelentes retratos de la sociedad de la época. Eso sin olvidar que, normalmente, iban aderezados de un toque irónico la mar de divertido. Sin embargo, ¿cómo se inició ese género de novela?

Lo primero que deberíamos saber es que muy a menudo la novela romántica se denomina novela “rosa” para desambiguar el término; las historias que se escribieron durante la etapa cultural del Romanticismo eran románticas pero no de la manera que podemos entender como única y exclusivamente sobre el romance. Aunque el Romanticismo surgió como un movimiento de respuesta al racionalismo típico de la Ilustración, su ideología apostaba por la lógica del corazón en el sentido más amplio de la palabra: sentimientos tales como la libertad eran llevados a niveles sobredimensionados para luchar contra la lógica de la razón.

En realidad, si buscamos el origen de la literatura rosa podríamos remontarnos hasta el romance medieval, aunque lo cierto es que el germen original de la mayoría de estas historias lo podemos encontrar ya en muchas de las tramas de la Grecia y Roma clásicas. El esquema clásico del encuentro – conflicto – reencuentro entre los amantes ya se encontraba muy a menudo, si bien faltarían aún bastantes siglos para que el género fuera hallando sus mecánicas más habituales.

Fue en la época moderna cuando la novela romántica se amolda a las características que hoy en día la definen. En realidad, hay dos aspectos básicos que todo libro de este género debe seguir para poder incluirse en él: el primero es que la historia debe girar en torno a una trama amorosa como hilo argumental troncal. Aunque pueden existir otras líneas argumentales que versen sobre diferentes temas o que incluyan a otros personajes, la novela romántica no se concibe sin ese hilo conductor romántico entre dos amantes.

La otra condición que debe seguir toda novela rosa es referente a su desenlace: por norma general siempre nos encontramos ante un final feliz, con la pareja reencontrada viviendo su amor. También es cierto que existen ciertas variaciones, si bien la esencia romántica se mantiene; aunque el desenlace pueda resultar agridulce se debe conservar el ideal de amor infinito que perdurará para siempre.

Lo cierto es que, se sea mayor o menor fan de este género, ha tenido y tiene una presencia de gran importancia en la literatura, dando obras de todo tipo que han servido de inspiración para otras artes como el cine y que también han servido a muchas personas para soñar sobre esos amores tan vívidos que parecen sacados de las mismas páginas de un libro.

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