¿Tienen emociones los animales?
Emociones en los animales
23 junio 2013 - 11:41, por , en Psicología y reflexiones, sin comentarios

Para muchos ésta sería una pregunta estúpida porque nos parece absolutamente claro y evidente que los animales experimentan emociones y tienen sentimientos. Y lo extraño es saber de aquellos que niegan la evidencia. Pero es un hecho.

La palabra castellana animal deriva de la palabra latina ánima, es decir, alma. Vulgarmente la palabra ánima implica que algo está vivo por lo que lo que no tiene vida es un objeto inanimado y alguien que está desanimado es aquél que está bajo de ánimos. El alma también implica subjetividad, la capacidad de reflejar el mundo desde el interior de uno mismo. Todo esto se da en los animales y resulta de la actividad del sistema nervioso.

En su obra “Investigación de los animales” Aristóteles pone el acento en la gradación y continuidad de las diferencias psíquicas entre el hombre y los animales y encuentra muchas semejanzas entre ambos como por ejemplo, la manera de jugar los monos en su infancia y los niños. Pero estas observaciones de Aristóteles se verían empañadas por la emergencia del antropocentrismo posterior que ve en el hombre al portador de un alma y a los animales como meros mecanismos, uno de cuyos defensores fuera Descartes. Para Descartes existía un abismo insalvable entre el hombre y los animales. Pero algo más tarde, en 1871, Darwin publicó “El origen del hombre, y la selección en relación al sexo” donde expresa que no había ninguna diferencia fundamental entre los animales y el hombre en cuanto a sus facultades mentales. Para Darwin el que los animales experimentaran emociones era algo obvio. En 1872 Darwin publica “La expresión de las emociones en hombres y animales” donde rebate las tesis de Sir Charles Bell para quien los humanos habían recibido del Creador la capacidad de sentir y de expresar dichos sentimientos, lo que no ocurría según Bell entre los animales. Los prejuicios antropocéntricos de Bell vuelven a ponerse en boga con el conductismo que aceptaba que el hombre tuviera emociones aunque fuesen inobservables por los demás, pero no así los animales.

Con el progreso de los estudios etológicos y de la neurobiología, el conductismo acaba por convertirse en una reliquia. Importantes investigadores estudian a los elefantes, a los chimpancés, y en todos ellos encuentran que llegan a tener emociones incluso en relación a la muerte de un ser querido. El diencéfalo que incluye el sistema límbico está especialmente desarrollado en los cranianos aminotes (reptiles, aves y mamíferos). Surgió hace más 300 millones años y es el área en la que se producen las emociones: miedo, estrés, agresividad, compasión, dolor, etc.

La lectura de los genomas apunta en la misma dirección ya que son los genes los que determinan qué es cada animal y es sorprendente la cantidad de genes que compartimos los mamíferos.

“Como dice Annie Frelich, incluso nuestras mascotas (yo ahora mismo tengo una y puedo confirmar sus palabras) ‘nos enseñan a amar abiertamente’ y sin tapujos.”

Sobre el autor

Deja un comentario

Si continuas utilizando este sitio aceptas el uso de cookies. más información

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar