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Botas de agua: Katiuskas o Wellies

Ahora que ha llegado la lluvia y el frio invierno, buscamos es calzado más apropiado para conseguir la mayor comodidad, sin renunciar a lucir a la moda y con estilo.

La lluvia, sin el calzado adecuado, puede ocasionar que nuestros pies acaben empapados. Si esto nos sucede de camino al trabajo, seguramente hará que tengamos que pasar el día con los pies mojados, algo poco recomendable, si no deseamos pillar un buen catarro.

Las botas de agua, precisamente, consiguen que nos olvidemos de este problema, ahora bien, no podemos conformarnos con cualquier bota, ya que, si no son de buena calidad, no transpirarán nada y el pie también sufrirá las consecuencias. Por otro lado, debemos fijarnos en el diseño, porque todos debemos tener claro que no hay por qué renunciar a la elegancia y la moda, para conseguir salud y comodidad. Siempre podemos conseguir ambas cosas, solo hay que saber buscar.

Es común escuchar otras maneras de llamar a nuestras maravillosas aliadas contra el mal tiemplo, mucha gente en España las conoce como katiuskas, y cada vez más aparece el nombre de Wellies, sobre todo en los blogs de moda, un nombre que hemos incorporado de nuestros vecinos británicos.

Pero ¿cuál es el origen de estos dos nombres?

Comencemos por el nombre más utilizado en España, Katiuskas. Proviene de una Zarzuela escrita por Emilio González del Castillo y Manuel Martí Alonso con música de Pablo Sorozábal, del año 1931. En ella se narra la historia de una chica rusa, Katiuska, enamorada de un comisario de los soviets, Stakof, quien tiene el corazón dividido, ya que lucha contra el imperio zarista y ella es de familia imperial. La protagonista aparecía con unas botitas de media caña muy parecidas a las botas que se utilizaban en los días de lluvia, para no mojarse. Este hecho hizo que muchas mujeres pidieran en las zapaterías unas botas como las de katiuska, derivando esto en nombrar a las botas de agua con el nombre de la protagonista de la Zarzuela ‘Katiuska, la mujer rusa’

Con respecto al nombre inglés, tiene un origen aristocrático, proviene del famoso Duque de Wellington, y quizá sea de él, de quién partió la primera idea, la más parecida a una bota de agua como la que usamos hoy. El duque, pidió expresamente que se hicieran así, evidentemente, nos referimos a la forma, ya que los materiales que utilizamos hoy en día no existían a mediados del siglo XVIII, quería una bota de media caña, y que esta caña fuera algo más ancha, para poder poner los pantalones dentro de ella y así evitar mojárselo. Mas adelante, a finales del siglo XIX es cuando se acaban de popularizar y se realizan en materiales plásticos completamente impermeables

Pero para terminar debemos recordar que las llamemos como las llamemos estas preciosas botas deben de combinarse con mucho cuidado y tener claro cuando no debemos utilizarlas.

Nunca debe usarse para un entorno de gala, o muy formal, ya que, aunque tenemos infinidad de modelos, esos contextos exigen mayor elegancia. Otro caso son las faldas y vestidos largos, ten en cuenta que las botas están pensadas para que no se mojen los tejidos, por ello taparlas con algún tipo de tejido no tiene sentido y estéticamente no es para nada correcto. Por las mismas razones que el caso anterior también están prohibidos los pantalones cubriendo la bota, en otras palabras, trata de buscar una bota que te guste y que puedas combinar con tu vestuario, porque realmente son para lucirlas.

Como anteriormente comentamos, la calidad es algo con lo que no podemos negociar, si no queremos unos pies irritados y doloridos, por ello os recomendamos Jose de Mora, especialistas en el calzado de lujo, que se adaptarán a tus necesidades en todo momento.

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