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Desesperada

¿Cómo reaccionamos ante una traición?

Cómo reaccionamos ante una triaición

“Se cometen más traiciones por debilidad que por el propósito firme de traicionar”, François de la Rochefoucauld

Según el diccionario la traición es faltar a la lealtad o a la fidelidad que deberíamos guardar hacia algo o alguien. Ya sea de palabra o por medio de una acción echamos por tierra el compromiso que teníamos hacia una persona o institución con la que manteníamos una relación de afecto y/o confianza. Ocurre cuando quebrantamos las expectativas que se tenían hacia nosotros.

Históricamente el caso más sonado es la traición de Judas cuyo único consuelo fue el de colgarse. La traición también se contempla en el ámbito del derecho cuando un civil o un militar atentan gravemente contra la seguridad de la nación, y hay muchos ejemplos de ello.

El hecho de que la traición deje en nosotros una honda huella es que el dolor que ocasiona al que ha sido traicionado suele ser muy profunda. Tanto más cuando seguramente se trata de alguien cercano, un amigo, un compañero de trabajo, un familiar… Trastoca por completo el normal devenir de nuestras vidas y es difícil de asumir y de perdonar porque se daba por supuesta la existencia tácita de un compromiso de lealtad y éste se ha roto.

Las causas que llevan a traicionar a alguien pueden ser diversas. Puede que estemos priorizando nuestros intereses, por ejemplo económicos, políticos o afectivos. Puede que no le demos suficiente valor al pacto contraído. Pueden ser voluntarias o involuntarias.

Pero la pregunta es ¿cómo reaccionamos cuando alguien nos traiciona? ¿Es posible sanar la herida? Dejar que la furia se desate es sumergirnos en una vorágine de odio que nos deja una marcada «resaca emocional.» Todo depende de la consecuencias de la traición, por supuesto. Pero en general deberíamos poder gestionar nuestra reacción y nuestros sentimientos tomando cierta distancia del hecho. Sea como fuere han violado nuestra confianza, nuestros sentimientos y nuestras expectativas. Nos han decepcionado. Pero ¿es o no es posible perdonarlo?

En mi opinión es cuestión de darle tiempo al tiempo. La persona traidora puede que se arrepienta, que haya tomado conciencia de su mala acción, que haya recapacitado sobre ella y pueda pedir perdón, o no. Creo que estos son factores que cuentan a la hora de reaccionar respecto de esa persona aunque el mal ya esté hecho. Podemos en función de esto dejar que se acreciente la ruptura entre el traidor y nosotros y cargar con el dolor y esa mezcla de sentimientos de malestar, indignación e impotencia que nos ha producido por mucho tiempo. Pero también podemos intentar reflexionar acerca de las motivaciones de la traición y no rendirnos hasta dar con la clave que nos permita volver a estar en paz con nosotros mismos. Es más fácil cegarnos y mantener que ha ocurrido el agravio y sellar el fin de la relación con la persona. Pero no podremos volver a confiar en nadie, quizás. Lo más difícil es auscultarnos a nosotros mismos, ver en qué pudimos ser co-responsables de su acción si es que lo fuimos, y volver a sentir empatía por el traidor que quizás no actuase por maldad sino por torpeza o narcisismo o ignorancia supina.

«Confiar implica asumir el riesgo de la traición.» Cualquier relación que establezcamos hace que corramos ese riesgo y no podemos aislarnos de la sociedad para evitar el peligro.

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