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Desesperada

Crónica de una discusión anunciada

¡Horror de horrores! El sábado tenéis la fiesta de cumpleaños de una amiga de tu chica y ésta (tu chica) se ha pasado la mañana de compras con sus amigas para encontrar el regalo y ha vuelto a casa para decidir que tiene un armario lleno de “no tengo qué ponerme”.

 

“Pero, mi amor (recuérdame qué me enamoró de ti, por favor)… Si tienes el armario que no puedes guardar un pantalón con una moneda en el bolsillo porque si no, no te cabe… Pero, claro, ¿cómo te vas a poner el mismo vestido que luciste hace un año, dos meses y seis días en el santo de mi amigo Herminio?…”

Un camino sin retorno

Que no valen excusas ni protestas. Y mejor será que no se te ocurra seguir por el camino de la resistencia pasiva (“Yo paso: me quedo en casa”), porque a lo único que te va a llevar es a unas miradas capaces de congelar el volcán de Eyjafjallajökull –existe y está en Islandia- y a la típica conversación en la que diciéndote que no le pasa nada te da a entender que está más cabreada que un esquimal obligado a vivir en el mencionado volcán.

Resígnate: toca irse de compras… o no.

Todo tiene remedio

Antes de quitarte el chándal y arreglarte para salir de tiendas con tu pareja sin que ella se avergüence de ti, enciende el ordenador –asegúrale que no es para jugar- y, mientras te acompaña, entrad en http://www.motufashion.com.

A partir de este momento, el único problema es asegurarle y hacer que suene sincero que ella es mucho más guapa que las modelos que exhiben estos preciosos vestidos de fiesta. Ya te voy adelantando qué va a suceder a continuación:

Encendemos la bola de cristal…

Tras una discusión en la que ella asegura que miras a todas menos a ella, por fin se fijará en uno de los modelos. Luego, compungida, afirmará que no tiene cuerpo para él. Ahí estás tú al quite y le dices que es espectacular y va a estar preciosa con el vestido que haya señalado…

Y ya para conquistarla definitivamente, le dices que se lo regalas tú, así como si no te importara el precio del vestido… Y es que, efectivamente, no tiene por qué importarte: los vestidos de Motufashion.com rondan los treinta-cuarenta euros, un precio más que razonable por no tener que oír eso de que no tiene nada que ponerse.

Además, sabes que le van a sentar muy, pero que muy, muy bien…

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