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Desesperada

¿De qué huyen los hombres?

Cómo espantar a un hombre

La pregunta es ¿cómo estar disponible sin parecer desesperada? ¿Cómo evitar actitudes ansiógenas cuando se inicia un nuevo romance por temor a perder a tu hombre? Porque la ansiedad manifiesta perturbará inmediatamente tus conquistas. Los hombres huyen ante la ansiedad de las mujeres por retenerlos. La ansiedad hace que las mujeres pasen a ser la parte activa de la relación y así cometemos errores difíciles de soslayar.

Por ejemplo, ¿qué pasa con el paso del tiempo? Las mujeres lo llevamos muy mal. Siempre nos queda poco tiempo mientras que a ellos les aguarda para siempre la eternidad. No entienden por qué una mujer se apresura a dar pasos y más pasos cuando todo puede hacerse con completa tranquilidad. Pero es cierto que el paso del tiempo deja en nosotras huellas que a ellos les pueden sentar fatal. Pero al intentar prevenir esas marcas que nos deja el paso del tiempo, lo marcamos preventivamente guiadas por los cánones de belleza que nos vende el mercado perdiendo así nuestra singularidad.

Otra cosa que espanta a los hombres es la debacle del pensamiento femenino. Nosotras pensamos de una manera tal que a los hombres les cuesta seguirnos «y temen quedar atrapados». Saben que nada de lo que hagan será del gusto de las mujeres, no totalmente. Las mujeres somos rebuscadas. Frente a un panorama óptimo a ojos de quienes nos miran con envidia, las mujeres buscamos otras virtudes. No nos basta lo bondadosos y comprometidos que estén los hombres con nosotras, nosotras siempre queremos «otra cosa», distinta.

Y ni pensar en situarnos como víctimas de un pasado cruel en nuestro primer encuentro amoroso. Relatarles a los hombres los pormenores de cómo fuimos ultrajadas no los motiva a compadecernos sino a que se repita la historia. Una cosa es hablar de «experiencias de vida» y otra muy diferente presentarnos como pobres víctimas de algún «bastardo.»

Finalmente, los hombres huirán de las mujeres que solo desean cuanto antes quedar preñadas. Muchas de nosotras buscamos a un semental, entienden ellos, para luego perder por completo el hilo de la relación porque lo único que nos importa es su función como padres pródigos.

Pero también las hay que ya tenemos hijos de parejas anteriores y lo único que nos importa es nuestra autonomía y nuestra individualidad, en este caso, egoísta, al ritmo de los nuevos papeles asignados a las féminas. Si estos nuevos roles son un estandarte irrevocable, el hombre también huirá.

Por consiguiente, no hay que mostrarse desesperadas ni estarlo. Toda relación se construye de a dos, paso a paso, con calma y sin perder la individualidad. Nada peor para consolidar la relación que dar zancadas.

Fuente
walterghedin.blogspot.com

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