Saltar al contenido
Desesperada

¿Dónde tienes la cabeza? ¿En la barriga?

El sistema nervioso entérico

Sí. Tenemos un cerebro en la cabeza y uno en los intestinos. El «cerebro» intestinal se denomina sistema nervioso entérico y es muy similar al que tenemos en la cabeza. Y no es de extrañar porque ¿quién no ha sentido urgencia por ir al baño justo cuando va a examinarse? ¿O quién no ha sentido como un nudo en el estómago cuando siente angustia? ¿O mariposas revoloteando cuando sentimos alegría? Yo no podía tragar mi colacao con leche caliente por las mañanas, de pequeña, sin sentir náuseas, no había forma, y el autobús escolar tenía que esperar a que me lo acabase (cosa que nunca hacía) un cuarto de hora. Finalmente mi madre descubrió la fórmula: darme el colacao frío y asunto arreglado.

El sistema nervioso entérico es el principal objeto de estudio de la neurogastroenterología y tiene dos funciones: una de ellas es la de dirigir el proceso de digestión y la otra, la de colaborar con el sistema inmunológico frente a sustancias o microorganismos nocivos. «A lo largo de la vida por los intestinos circulan más de 300 toneladas de alimentos y 50.000 litros de líquido. El sistema nervioso abdominal se encarga de la digestión de estos alimentos, absorber los nutrientes y el agua, llevarlos al sistema sanguíneo y expulsar los desechos.»

Hasta aquí, todo normal. Pero la novedad es que el tubo digestivo está tapizado por millones de células nerviosas que producen sustancias psicoactivas que influyen en nuestro estado anímico no menos que las cerebrales. Es una red neuronal capaz de actuar de forma autónoma pero comunicada con el sistema nervioso central a través del sistema simpático y parasimpático. Las sustancias psicoactivas son neurotransmisores como la serotonina o la dopamina, por citar solo algunas. Lo increíble es que el 95% de la serotonina se alberga en los intestinos transmitiendo información. Además este sistema es sensible a las hormonas. De hecho el cerebro y el intestino se desarrollan en la misma parte del embrión humano.

Cuando se produce estrés, que es muy corriente en los niños y también en los adultos, el intestino o el abdomen se inflaman lo que puede inducir permeabilidad intestinal y distintos problemas de salud.

Este mundo es de locos.

Fuentes

http://alimentacionysalud.universiablogs.net/

wikipedia

Si continuas utilizando este sitio aceptas el uso de cookies. más información

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar