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Juliette Binoche protagoniza «Elles»

Juliette Binoche protagoniza Elles

«Somos una sociedad de adicciones. Es muy difícil mantenerse inmune y equilibrada cuando todos los mensajes que recibes es que si no vistes de una determinada manera, si no tienes una joya, si no gastas unos zapatos o un bolso de una determinada marca… si no consumes no eres nadie. Somos adictos a todo y cada vez más frágiles. Y el sexo también se ha convertido en parte de ese consumo».

Juliette Binoche (Anne) interpreta en su última película, Elles, dirigida por Malgorzata Szumowska, a una profesional de éxito que colabora como redactora de investigación para la revista Elle, con dos hijos, el mayor de los cuales hace pellas y fuma porros, mientras el menor es adicto a los videojuegos, y su matrimonio, solo en apariencia estable, no parece ser ni amorosa ni sexualmente satisfactorio.

El nuevo reportaje que debe entregar Juliette debe versar sobre la nueva moda de las jóvenes universitarias europeas de prostituirse para ganar dinero, ya sea para sacar un dinero extra, pagarse un alquiler o la carrera… No sin dificultades consigue entrevistar a dos de ellas. Una de ellas, Joanna Kulig (Alicjia), extranjera, y la otra, Anaïs Demoustier (Charlotte), francesa.

Aunque al comienzo Juliette consigue mantener la compostura y el control y cierta distancia afectiva frente a las dos jovencitas, poco a poco, a medida que se suceden los diálogos y las escenas, la actriz se sumerge en ese mundillo y comienza a cuestionarse su propio status y su condición como mujer y madre. Se da cuenta de la falta de afecto y de contacto sexual que mantiene con su marido, del mutuo aburrimiento rayano en la exasperación, y de la poca autoridad que tienen ambos sobre sus hijos. De hecho, descubre que tanto su marido como su hijo mayor ven películas porno, cosa que Binoche admite que la impacta también en la vida real. “Muchos hombres toman el porno como algo que no es importante, no es tan serio, mientras que las mujeres lo toman personalmente –razona–. Es como… ‘¿cómo puedes hacerme el amor después de haber visto algo como eso?’ Creo que la primera vez que descubrí que mi pareja veía porno quedé realmente shockeada, porque no lo entendía. Para mí hacer el amor está relacionado con los sentimientos, con sensaciones relacionadas con sentimientos, con lo que cuando no tienes los sentimientos se vuelve una cosa más bien animal, porque no estás en contacto con tu corazón. Hay en eso un costado triste y patético.” Y esto la lleva a Anne a pensar si acaso su marido no recurre también a la prostitución para satisfacer sus más bajos instintos y sus más estrafalarias fantasías, de las que ella recién ahora toma conciencia, tal y como se las revelan las dos jovencitas cuyos clientes, muchas veces maridos aburridos o jóvenes prepotentes, utilizan sus servicios como acompañantes de lujo a costa de su integridad y de constantes mentiras hacia sus respectivas familias o parejas.

La película no pretende ser una apología de la prostitución ni aportarle glamour, ni tampoco busca juzgar a las estudiantes ni a los demás protagonistas. Más bien pretende que sea el espectador el que extraiga sus propias conclusiones: “las películas no están ahí para contestar nada sino para hacer preguntas.”, afirma Binoche.
La escena más explícita en la que se ve inmersa Binoche a sus 48 años es aquella en la que se masturba frente a las cámaras en plano fijo hasta que llega al orgasmo. “Me pagan para hacer cosas como ésta.”, aduce la actriz quien insta a la directora a permanecer junto a ella en el rodaje de esa escena.

No se trata tampoco de porno soft sino de dar cuenta de una realidad no excenta de hipocresía en la que todas y todos, mujeres y hombres, nos vemos envueltos en nuestra fragilidad, en el día a día de las relaciones que entablamos con los demás y con nosotros mismos en nuestra sociedad, así como de nuestros valores y deseos, y de nuestras necesidades, insatisfechas o postergadas quizás por ambición desmedida, por inautenticidad emocional, por falta de conciencia o empatía, o por mera cobardía.

Lo que la película no permite al espectador es racionalizar o asumir una perspectiva intelectual frente a la pantalla o a la salida del cine, y eso es un logro tanto de los actores como de la guionista y directora del film.
Muy recomendable.

 

Fuentes

http://www.sensacine.com/peliculas/pelicula-178236/

http://rancholasvoces.blogspot.com.es/2012/06/cine-entrevista-juliette-binoche.html

http://www.elmundo.es/elmundo/2012/06/21/cultura/1340264147.html

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