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Desesperada

Encuentros y desencuentros amorosos a través de internet

Entablar relaciones a través de internet

En el principio fueron las cartas. La destreza con la pluma podía conciliar nuestras fantasías con el contenido de las misivas y encender la llama de un amor que antes o después debía concretarse, o no, en el cara a cara. En aquellos tiempos había escribas como Cyrano de Bergerac en la obra de Jean Rostand, que escribían en lugar del amante, lo que conducía más que seguro, a un fiasco total.

Luego llegó el teléfono, y la seducción se hacía a larga distancia. La voz debía impactarnos así como el discurso para que acabáramos en brazos del amante. Y finalmente llegamos a la era de internet donde lo virtual es aun mucho más mágico e incluso, si se quiere, peligroso. Porque en internet puedes mostrarte tal cual eres, pero también puedes caer en una importación más o menos evidente y que se acerca más a lo que quisieras ser que a lo que eres en realidad. Ése es en definitiva el peligro en los foros, en los chats y en las redes sociales aun más. Tus fotos, tu seudónimo o tu nombre real, tus intervenciones hablan de ti y todos sabemos más o menos cómo interpretar esos signos siempre de acuerdo con nuestros propios deseos, que al fin y al cabo delinean tu personalidad haciéndola más o menos atractiva. El paso de lo virtual a lo real puede ser de vértigo dependiendo de cuánto hayas deformado tu imagen. Porque en el tete a tete no hay escapatoria. Eres el o la que eres. Y por otro lado, pudimos haber interpretado equivocadamente las intervenciones de nuestro interlocutor por forjarnos una imagen de él o de ella ideal. La frustración no tarda en aparecer.

Pero hay quienes han conseguido entablar relaciones valiosas gracias a este invento. Si los objetivos de las dos personas coinciden, si no se da gato por liebre, hay muchas más posibilidades de que la relación prospere.

La red de redes es cada vez más el ámbito en que se establecen contactos en nuestra postmodernidad para grupos de todas las edades y con múltiples fines. No solo para flirtear sino también para colaborar, trabajar, organizarse, negociar e investigar. Pero la pantalla da poca información acerca de los usuarios, información que deberemos buscar el modo de completar y que no sea únicamente a través de nuestra imaginación y debemos tener en cuenta que existen códigos particulares en el ciber espacio que llegan a homogeneizar de alguna forma a todas las personas hasta que encontramos a una que destaca y nos enganchamos a ella. Para bien, o para mal. Si bien muchos toman estos «ligues» como un juego, las emociones que despiertan pueden llegar a ser muy reales.

En apariencia el aspecto físico de nuestro interlocutor no es importante en internet pero puede serlo en la realidad. Lo mismo que cuando las relaciones se establecían por medio de espístolas románticas. Son encuentros a ciegas en los que lo que más importa es el mensaje. Pero debemos estar alerta. Puede que para ti lo más importante sea el aspecto físico de las personas, la satisfacción económica y sexual o bien otros aspectos  como son el efecto, la capacidad de comprensión, la inteligencia y el compartir intereses. En internet solemos olvidarnos de lo que nos resulta más importante con tal de conocer a alguien y nos lanzamos a una especie de juego que no sabemos muy bien cómo puede acabar (seguramente, diluyéndose). Pero la experiencia puede resultar en una explosión de emociones difíciles de controlar y manejar si no sabemos darles el significado adecuado a los avances del otro. No es nada raro que hagamos de cuenta de que algo del otro que sospechamos no nos gusta, lo dejemos pasar por alto con tal de continuar la relación. La consecuencia de ello es naturalmente la decepción cuando no un auténtico shock.

Para que esto no ocurra conviene saber hasta dónde estamos dispuestos a llegar, qué tipo de relación deseamos establecer. Si buscamos compromiso, debemos asegurarnos que de la otra parte se busca lo mismo.

No debemos olvidarnos de que del otro lado hay una persona con su propia historia, de la que poco sabemos aun, pero que debemos respetar.

Conviene siempre ser honestos y evitar encender pasiones a las que no tenemos intención de colmar.

No debemos dejar pasar los signos de que la otra persona no tiene una posición saludable respecto de la relación sobre todo si deseamos pasar del terreno virtual al de la realidad. En todos los casos, conviene simple escoger un lugar de encuentro seguro del que podamos irnos fácilmente en cualquier momento e incluso hacernos acompañar por una persona de nuestra confianza.

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