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Desesperada

¿Es bueno llorar? Medicalizar la tristeza

Los beneficios de llorar

Las emociones son un reflejo de nuestro mundo interno. Tienen el efecto de informarnos acerca de cómo experimentamos lo que ocurre a nuestro alrededor y por lo tanto nos permiten conocernos mejor y entender a qué responde nuestra conducta, conservarla o modificarla. Asimismo nos permiten tomar decisiones ya que resultan del modo en que juzgamos lo que nos sucede: la racionalización de nuestras circunstancias siempre ceden ante el factor emocional.

Pero paradójicamente en nuestra sociedad se tiende a educar en la represión de nuestras emociones. No solo a los varones se los prepara para no expresar emociones. También a las mujeres, porque se entienden como un signo de debilidad sobre todo cuando esas emociones conducen al llanto. Vivimos en la sociedad de la psicología positiva y se exige que expresemos solo emociones positivas.

Pero llorar es bueno. Se puede llorar de tristeza, de ira, ante un fracaso, o de felicidad y de empatía. Expresar mediante el llanto este cúmulo de emociones surte el efecto calmante de generar una mayor intimidad con las demás personas de nuestro entorno. Hace que las personas nos conozcan mejor. Porque cada uno experimenta sus emociones y reacciona de manera distinta, en circunstancias distintas. Llorar es un signo de vulnerabilidad pero es que ser vulnerable no es un rasgo negativo sino que demuestra que somos receptivos.

Llorar tiene además un componente biológico: no solo limpia el lagrimal e hidrata el ojo, sino que induce la liberación de hormonas relacionadas con el bienestar como la oxitocina, con el mismo efecto que los analgésicos opiáceos.

De manera que llorar permite que la angustia mengüe y se haga más manejable desde el punto de vista racional.

Reprimir el llanto induce reacciones menos controlables: «ocurre como con una olla a presión, si una persona las reprime al límite y no se permite derramar lágrimas cuando lo necesita, cuanta más presión tenga, esa emoción se manifestará de forma más incontrolable» (Molero). El efecto puede ser la somatización del afecto, por ejemplo a través de la piel. No es que llorar sea preventivo de una enfermedad como puede ser una depresión o una angustia. No evita que padezcamos una enfermedad mental, pero sí puede paliar los efectos de estas enfermedades. Por eso mismo la tristeza no se debe medicalizar. Hay que tratar la causa del llanto cuando responde a una sintomatología precisa, como puede ser el insomnio, la anorexia o la bulimia, tener ganas de morirse o ideas autolíticas en cuyo caso el llanto podría ser una señal de enfermedad mental. Mas de no existir razones para presuponer que existe una enfermedad mental, los sentimientos deben ser expresados y no medicalizados, ya que son algo completamente natural y que cualquier sujeto debe poder sobrellevar.

Fuentes
http://www.20minutos.es/noticia/1195375/0/llorar/sano-saludable/relajante/
http://www.crecimiento-y-bienestar-emocional.com/importancia-emociones.html

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