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Desesperada

Feminismo: ¿por qué muchas mujeres son renuentes a autodenominarse feministas?

Por que muchas mujeres dicen que no son feministas?

Como dijera Wilma Scott Heide, «Los únicos trabajos que no puede hacer ningún hombre [yo añadiría, por el momento] es ser una incubadora humana. Asimismo, el único trabajo que no puede hacer una mujer es ser donante de esperma.» [y esto, estoy segura de que no va a cambiar nunca].

Pero ¿qué significa ser feminista? ¿Por qué esa reticencia de muchas mujeres a autodeclararse feministas? Muchas apoyan la causa de las feministas pero no admiten que lo sean.

Los motivos son varios. Uno de ellos es el considerar que las feministas no son femeninas. En este sentido creo que establecen una equivalencia con el lesbianismo. Tampoco creen que las lesbianas puedan ser femeninas. ¿Mito o verdad? Del mismo modo creen que las feministas están muy lejos de ser sexys. En fin, que la sensualidad va reñida con el movimiento feminista. Otras apuntan que el feminismo es o bien aburrido o bien pesimista. Que vuelve sobre los mismos argumentos una y otra vez. O bien que para ser feminista hay que estar en política. O bien que es cosa de otros tiempos, de cuando las mujeres quemaban sus sujetadores a modo de protesta (y que rondarán los 60). O que las feministas lo son de boquilla porque luego ponen la zancadilla a otras mujeres.
¿Qué de todo esto es verdad?

Es verdad que el apogeo de las protestas a favor del feminismo se remonta a los años ’60 y que, por consiguiente, esas mujeres están en sus 60. Eso es cierto. Pero no todas han participado en política ni han dejado de ser femeninas o sexys. Ni tampoco significa que fueran aburridas o pesimistas o que las veinteañeras no puedan autoproclamarse feministas porque no queman sus sujetadores como lo hacían ellas. Las cosas, gracias a estas señoras han mejorado pero estamos lejos de poder decir que hayamos ganado la batalla. Hay mucho trabajo por delante. En la medida en que obtengamos la libertad para ser como queremos ser en lugar de doblegarnos a los mandatos de una sociedad machista que no nos comprende y nos sojuzga podremos decir que hemos llegado a la meta, pero mientras tanto… Mientras tanto nos vemos obligadas a defender nuestros derechos e incluso nuestros puntos de vista. Hay hombres que sencillamente no nos entienden. En mi opinión, la educación que reciben de sus propios padres y madres los confunden. Y es curioso que incluso las madres se empeñen en educar a sus hijos para que abusen de sus propias mujeres. Pero esto es así. No creo que haya muchas vueltas que darle. Por ese motivo creo que la lucha feminista debe empezar por casa. No se trata de obligar a los niños a que jueguen con muñecas, pero sí de educarlos para que ayuden en las tareas domésticas. Es lo mínimo indispensable. Que ayuden a sus madres en lugar de esperar todo de ellas.

Es en este sentido que creo que todas debemos ser feministas. Y, «Si crees que las mujeres deberían tener las mismas oportunidades y derechos que los hombres y no deberían ser discriminadas por el hecho de ser mujeres, entonces eres feminista.» Más claro, échale agua. Tanto si eres mujer como si eres hombre, puedes considerarte feminista.

Y en cuanto a que incluso mujeres que se consideran a sí mismas feministas sean capaces de ponerle la zancadilla a otras mujeres, no creo que no sea cierto. Mujeres como hombres hay de todos los tipos. Pero eso no nos hace especiales sino despreciables. Todos somos de la misma especie.

Fuente
http://www.enfemenino.com

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