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Desesperada

Grasa, productos químicos y carne de caballo vendida como “Burguer Meat”

carne de caballoLa noticia saltó en el Reino Unido donde un estudio detectó ADN de caballo en las hamburguesas que se vendían en algunos supermercados. Tras el revuelo inicial, un análisis similar de la Organización de Consumidores y Usuarios Española, ha demostrado que las hamburguesas que se de los supermercados Españoles, además de contener carne de caballo son de una pésima calidad y tienen un altísimo contenido en grasas y calorías además de un etiquetado engañoso, en  un cóctel se vende como “Burguer Meat” para evitar sanciones.

El análisis de la OCU, se ha basado en el examen de 20 hamburguesas frescas y envasadas de venta en supermercados, para determinar la calidad de su carne en relación a la cantidad de aditivos que contiene, valores nutricionales, grasas e higiene.

Los resultados han sido devastadores. Sólo cinco hamburguesas pasaban por los pelos unos mínimos estándares de calidad exigibles para el consumo humano. Dos de ellas, concretamente las que se venden en Eroski y en Alipende, de la marca Ahorramás, contienen carne de caballo, lo que, a pesar de no ser en sí mismo un elemento nocivo para la salud, en caso de que la carne de caballo esté en buenas condiciones, de lo cual se puede dudar, ya que evidentemente no ha pasado ninguna prueba de calidad, sí es un fraude al consumidor ya que el producto no avisa en su etiquetado que las hamburguesas contienen carne de caballo.

Mala calidad, sulfitos, excesiva grasa y sal

Una de las mayores amenazas de estos productos es, según el estudio de la OCU, la presencia de sulfitos en su carne. La hamburguesa, al tratarse de carne picada, es un alimento muy perecedero, es decir que se mantiene fresco un período muy corto de tiempo. Para evitar la pérdida del color rojo que indica que la carne está fresca, muchas de estas marcas añaden sulfitos, que evitan que crezcan las bacterias que provocan la pérdida de color de la carne, para añadir estos sulfitos, los productores han recurrido a una trampa que es etiquetar la carne con el nombre de “Burguer Meat”, en lugar de “Hamburguesa”.

Los sulfitos son un elemento que puede ser nocivo para el consumo humano en grandes cantidades y algunas de las hamburguesas analizadas contenían el 90% de la importación máxima de sulfitos que puede ingerir un niño, es decir que si el menor añadiese ketchup o mostaza a la hamburguesa, estaría ya ingiriendo una cantidad potencialmente tóxica de sulfitos.

Otro de los aspectos remarcables del informe es la cantidad de grasa que contienen las hamburguesas analizadas. Según el estudio de la OCU, la mayoría de ellas supera ampliamente la cantidad de grasa de una pieza de carne de vacuno, llegando, en algunos casos a cantidades del 23% y el 25% de grasa. Además, la mayoría de ellas supera con creces el 1% de sal, un porcentaje, que según la OCU, ya es excesivo y nada recomendable.

La carne contenida, además es de muy mala calidad ya que, según el estudio, en muchos casos contienen piezas del ganado que no se consumen normalmente, como trozos duros de tendones o huesos.

La Organización de consumidores, a la vista de estos datos se ha dirigido a Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), al Ministerio de Agricultura y a las Comunidades Autónomas exigiendo una investigación y que se depuren responsabilidades que incluyan sanciones a los infractores. Por su parte, mientras Ahorramás ha retirado sus hamburguesas del mercado, Eroski las mantiene, defendiendo que no presentan ningún peligro para la salud, y que la carne de caballo se puede haber debido a que vacuno y equino han podido estar en contacto en fabricación.

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