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La emancipación de la mujer y las familias monomaternales

¿Quién puede ser madre soltera?

Hasta hace muy poco no se oía hablar de ellas. Sin embargo hoy en día se puede decir que las familias monoparentales o monomaternales, han dado pie a que aparezcan otras modalidades de familia además de la clásica: familias de homosexuales, familias reconstituidas… y el boom informativo también es atribuible a ellas.
Hay que pensar que no hasta hace mucho las mujeres no podían realizar ninguna tarea que no fuera con el consentimiento del marido. Luego hubo un amague para mejorar la situación de las mujeres pero éste se vino abajo con el franquismo. Recién podemos decir que la Constitución de 1978 y el art.14 de igualdad de los españoles ante la ley y la aprobación en 1981 del divorcio permitieron que ser madre soltera no fuera un estigma y una vergüenza.

Los desarrollos posteriores en relación a la adopción y la aprobación de las técnicas de reproducción asistida, donación de gametos posibilitaron que fuera posible ser madre soltera por elección.

Todo ello transgrede el modelo patriarcal e impulsó el trabajo femenino. El sustentador principal ya no tenía por qué ser el hombre: «la familia monoparental pone en evidencia las terribles desigualdades de género que aún perduran en nuestra sociedad, pero a su vez es el enemigo natural del sexismo.»

Pero ser madre soltera por elección implica una suerte de reflexiones por parte de la mujer en cuanto a su capacidad para conciliar su vida laboral y la crianza de un hijo en soledad. La pregunta que se hacen es qué pasará con el niño al carecer de una figura paterna y cómo será recibido el niño o niña en el colegio, en el instituto y en el grupo de iguales. Ser madre soltera por elección supone además un coste emocional, medicación, negativos, citas en clínicas, abortos espontáneos, etc. todo lo cual debe ir a la par de su actividad sociolaboral.

La mujer debe evaluar sus fortalezas, su autoestima, sus recursos para enfrentar el estrés, sus habilidades psíquicas y sociales, llevar una vida equilibrada y con alicientes, contar con un grupo de apoyo que la comprenda y la contenga, y tener un empleo que sea compatible con las distintas fases del tratamiento y posterior embarazo.

Las mujeres que optan por ser madres solteras deberían ser solteras por elección, adultas y maduras (de entre 30 y 45 años de edad), con un alto nivel académico y profesional, nivel adquisitivo aceptable, tener un empleo conciliable con la situación por la que han de pasar, residir cerca de la familia o amigos, cerca del trabajo y del colegio, ser autónomas e independientes, tener equilibrio emocional, sentirse seguras de sí mismas, con capacidad de iniciativa y de adaptación porque traer al mundo un hijo no es un medio para solucionar fracasos, conflictos o frustraciones, sino un fin en sí mismo.

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