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Desesperada

La ira puede ser un detonante para sufrir un infarto o un accidente cerebrovascular

Con frecuencia, según diversos estudios el mal genio, un arranque de ira, puede preceder a un infarto o a un accidente cerebrovascular (ACV). Las dos horas que siguen a un ataque suelen ser las horas de máximo peligro. Pero las personas con antecedentes de enfermedads cardíacas suelen ser las más susceptibles.

Los estudios llevados a cabo con miles de personas arrojan el dato de que los 120 minutos posteriores a los arranques de rabia o ira hacen que el peligro se incremente  cinco veces en caso de infarto y tres veces en caso de ACV.

Una explosión de ira aislada representa un peligro leve, pero si se sufre un ataque al mes, las probabilidades indican que una de cada 10.000 personas de bajo riesgo podría tener un SCV o un infarto al año, lo cual aumenta si la persona presenta alto riesgo.

El riesgo es acumulativo pero puede prevenirse si se come de forma saludable, se hace ejercicio físico de forma regular, se mantiene un peso estable, no se fuma y no se bebe alcohol con exceso.

Dado que el riesgo es acumulativo, un individuo que padece ataques de ira cinco veces al día puede tener 158 ataques al corazón extra por cada 10.000 personas de bajo riesgo, lo que aumenta en 657 si se trata de personas propensas a tener problema cardíacos.

A todo esto no se sabe por qué la ira desencadenaría estos episodios ya que los resultados de la investigación no muestran que la misma cause problemas circulatorios o cardíacos, si bien es cierto que los profesionales saben que el estrés crónico puede aumentar la presión arterial sobre todo si se fuma o se bebe alcohol en exceso.

Según Doireann Maddock, enfermera de cardiología de la fundación British Heart, no se sabe qué causa el efecto. Puede estar ligado a cambios fisiológicos que aun se desconocen. Pero la manera en que uno se enfrenta al estrés y a la rabia, sobre todo si es expulsada en forma de ataque o es contenida es importante. Hay que lograr afrontar ciertas situaciones aprendiendo a relajarse. La actividad física es un método eficaz para descargar la ira. Maddock recomienda visitar al especialista si se padece de estrés excesivo o de ataques de ira recurrentes.

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