Saltar al contenido

La masculinidad: ¿Eres «suficientemente» hombre?

masculinidad

De acuerdo con la licenciada Irene Fridman, uno de los lamentos que más se escuchan en la práctica clínica, es aquel de los hombres por haber sido avasallados por sus padres en lo que se refiere a su masculinidad. Pareciera haber una ideal de masculinidad exitosa y total que los varones debieran alcanzar. Los recuerdos de estos pacientes son angustiosos. ¿Se puede ser «suficientemente» hombre? ¿Se puede tener éxito en alcanzar ese ideal?

«No es ajeno a nosotros observar padres que intentan masculinizar a sus hijos a través de actitudes hostiles y violentas, de desafío. La costumbre patriarcal de ‘forjar el carácter en los varones’ es uno de los caminos desde donde se aprende el ejercicio de la dominación. La mirada de un varón sobre otro varón desde esta perspectiva adquiere mucha importancia, ya que desde ese lugar se va a confirmar o no la ‘supuesta masculinidad’.»

Paradójicamente esa exigencia lleva a estos sujetos a experimentar una sensación de fracaso y por consiguiente de sumisión, miedo e inseguridad. Muchas veces las «técnicas» para convertirlos en auténticos hombres son violentas, desafiantes y nunca se está a la altura.

Desde el punto de vista social todo esto tiene que ver con las relaciones de poder, con los modos de subjetivación y construcción de los géneros.

En su artículo “La búsqueda del padre. El dilema de la masculinidad” del libro “Psicoanálisis y Género. Debates en el Foro” (Meler, Tajer 2000), Fridman formula la hipóstesis de que el ideal de género masculino se constituiría a través de lo que la autora denomina el Otro Completo Imaginario que viene a ser la depositación de la figura paterna, o del varón en la cultura, de una imagen de masculina que no será nunca alcanzable por el hijo. Se trata de una imagen «que está totalmente narcisizada por la cultura en virtud del deslizamiento semántico entre poder, dominación y masculinidad» y que dificulta la identificación del hijo varón con dicha figura.

Probablemente debamos retrotraernos a la Antigua Grecia para ver cómo se ha forjado ese ideal: en la Antigua Grecia, ciudadano y hombre eran sinónimos, y la relación sexual era percibida como un lazo entre superior-inferior, dominador-dominado, pasivo-activo, penetración-penetrado: «La Ley que se introduce es la ley del único deseo, ‘el de la dominación‘, y los sujetos sociales solo puede alinearse de uno u otro lado de esta ley, quedando los varones atrapados en los miedos que trae la transgresión de la misma y ubicándose del lado de los objetos de deseo, los penetrados, los dominados, Lo Otro (todo lo que esta asociado con lo femenino).» Donde Lo Otro, lo femenino, es lo repudiado. Porque «cualquier suceso que remita a debilidad o declinamiento por parte de ese hijo varón será por lógica transitiva identificado, con lo que se ha repudiado: Lo Otro, Lo femenino.» Y así es como «El pequeño varón, en su intento de identificación, pasa, entonces, por dos momentos: un momento de identificación: ‘Si soy varón, soy como él, Completo’, pero por el carácter totalizador de este tipo de ideal entrará, también, en el lado oscuro, que será el momento del sometimiento al ideal.»

El padre, distante, se convierte en una figura idealizada que propone dos caminos: o bien el sometimiento, o bien el derrocamiento violento de dicho padre, como forma de ser partícipe de la completitud y omnipotencia del Padre Amo.

Fridman ejemplifica todo lo anterior con dos películas*. Una de ellas es Celebration, o Festen, del grupo Dogma 95 en la que se cuestiona ese lado oscuro de la paternidad y se develan los dolorosos efectos a los que conduce una figura paterna en su ejercicio del máximo poder, de la más absoluta dominación sobre la subjetividad de sus hijos varones. Festen trata de la celebración que se realiza en honor del 60 cumpleaños del patriarca de una familia acomodada, ocasión en la que el protagonista, uno de los hijos, aprovecha para revelar delante de todos, los abusos sexuales que ha padecido a manos de este padre cosa que consigue hacer animado por el reciente suicidio de su hermana gemela. La película muestra la sucesión de una secuencia que es la de dominación, abuso y codificación del otro vulnerable. La revelación del hijo se ve apoyada por la intervención de otra figura masculina más benigna, en este caso el cocinero jefe. «Lo que ambas películas ponen al descubierto es que La Ley del padre, en tanto y en cuanto todavía cumpla con la lógica griega de la dominación, traerá para las mujeres cierto tipo de costo y, para los varones, otro que no por menos mencionado es menor; costo que está ligado a la búsqueda constante de relaciones de dominio, como forma de asegurar el sentimiento de virilidad.» Es fácil ver en esta celebración al padre omnipotente, máximo representante de la Ley del padre, de la Ley sin compasión ni amor de ningún tipo que lleva a este Amo a la destrucción del otro sin contemplación hasta que ese otro, identificado con el que domina (o no) lo destruya. Y es esto lo que vemos en Festen, la muerte metafórica de ese padre sin piedad ni escrúpulos a manos del hijo que, por su culpa, ha debido de vivir la muerte en vida. Un elemento importante en Festen es el rol que cumple el cocinero jefe para quien lo importante es la ética del cuidado, como debiera ser, el amor hacia el otro.

En palabras de Fridman, «Tener en cuenta estos aspectos en la escucha clínica nos permitirá empezar a deconstruir los aspectos ‘más terroríficos’ de las relaciones entre los padres y sus hijos varones y entender los efectos patógenos que acarrean las relaciones de dominación al interior del mismo género. … Aspecto que les permitirá a nuestros varones en conflicto, encontrar una mayor libertad para reorganizar sus masculinidades en forma menos rígida y persecutoria…»

*La otra película es «Karacter», de Mike Van Dame.

Fuente:
http://www.elpsicoanalitico.com.ar/num6/clinica-fridman-el-lado-oscuro-de-la-paternidad.php

Si continuas utilizando este sitio aceptas el uso de cookies. más información

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar