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Desesperada

Ladies night

tequila

Típico, terminas con tu novio y ¿Qué haces? Contarles toda la triste historia a tus amigas; ¿Qué hacen ellas? Primero confesarte que jamás les cayó bien el susodicho, decirte lo valiosa que eres y lo todo que él se está perdiendo al dejarte, después, claro! Organizan una súper noche de chicas para “olvidar” y pasarla muy bien.

Llega el día y el plan incluye: ponerse guapísimas, ir al lugar de moda, pedir el mejor tequila, bailar y cantar hasta morir. Claro que en algún punto de la noche, vuelves a platicarles toda la historia entre tú y tu ahora “ex”, ellas como buenas amigas, te escuchan aunque ya se la sepan de memoria, al final todas gritan el clásico “¡salud!” y se toman todo el shot como va.

Sigue el momento del baile, no falta el chico que quiera bailar contigo, seguramente le dices que no, de lo que menos quieres saber es de hombres, obviamente. Después viene la mejor parte: la cantada, ponen canciones de dolor y tú eres la primera en pararte a cantar a todo pulmón y si hay micrófono, mucho mejor. Cada rola de despecho que tocan, pareciera que describe tu historia. Y viene un brindis más: “Por ellos”.

Comienza tu crisis y ese instante de peligro en que quieres marcarle al “amor de tu vida”, si tus amigas, lo son de verdad, te quitan el celular, no dejan por nada del mundo que lo hagas, eso es lo más patético que puedes hacer cuando estás despechada.

Después de la media noche ya estás tan divertida que ya hasta se te olvidó el motivo de la reunioncita, todo se ha convertido en risas, chistes, miles de fotos, que seguramente se subirán al face.

Llega la madrugada y es momento de que la “ladies night” se termine, camino a tu casa van el auto con la música a todo volumen, canciones de dolor evidentemente; tus amigas así estén casadas o enamoradas se unen a tu “desgracia” y le ponen todo el sentimiento como si la rola les doliera a ellas también.

Llegan a tu casa, al bajarte del coche, suben aún más el volumen, como para despedirte y no falta la que te grita alguna frase “alentadora” (lo que menos quieres oír). Entras a tu cuarto y caes, no dormida, muerta!.

A la mañana siguiente, te das cuenta que sigues igual de triste por “aquel” y que sólo el tiempo te ayudará a superarlo, pero que definitivamente te divertiste como nunca y agradeces tener unas amigas con las que puedas pasar las mejores ladies nights.

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