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Desesperada

¿Cuánto de verdad hay en el marketing de productos de Alimentación?

El pensamiento positivo como trampa

Estamos ya muy acostumbrados a ver en anuncios de televisión, en páginas web, en revistas y en blogs en español publicidad que habla de los componentes beneficiosos que tienen yogures, pan integral, leches y otro tipo de productos. Que si L. Casei Imunitas, bifidus activo, isoflavonas de soja, artículos enriquecidos con Omega 3 y 6… En la mayoría de los casos, el público no sabe qué se les está diciendo, pero la utilización de nombres científicos parece transmitir veracidad y seguridad en los alimentos que adquieren para su consumo.

Estas ‘etiquetas’ que se ponen a los productos son aún más exageradas en el marketing en internet. Todo se magnifica aún más y es por eso que queríamos preguntarnos hasta qué punto debería el usuario normal, el potencial cliente, hacer caso de este tipo de componentes que llaman a su compra. Nos preguntamos así en qué momento deberíamos dejar de creer en esos reclamos de la publicidad en internet y de los comerciales en radio, televisión y en otros medios.

Tenemos que tener claro que hay ciertos productos y alimentos que por sus propios componentes sabemos que pueden ser beneficiosos para la salud o para determinadas dolencias o necesidades de las personas. Lo que la industria alimenticia ha hecho ha sido poner el foco de atención en la palabra “enriquecer” y sus derivados –enriquecidos, ricos en…- para que nos resulte aún más interesante adquirir determinados artículos. A esto se suma que muchos blogueros y profesionales con sus propias páginas web están contribuyendo a esa buena fama de algunas marcas. Y es ahí donde entra también en juego el marketing online y cómo una de las estrategias que se utiliza es promocionarse a través de los llamados ‘influencers’.

En nuestra opinión, deberíamos dejar de guiarnos por esos frases de ‘enriquecido con Vitamina C’, ‘con isoflavonas’, ‘mejorado con Omega3’ y apostar por los productos de siempre –la leche, los yogures, el zumo, etc.- y por aquellas marcas que nos inspiran más confianza por su buen nombre o simplemente porque somos consumidores habituales y ya sabemos de la calidad que ofrecen. Al fin y al cabo, todas estas etiquetas y frases no son más que eslóganes publicitarios, forman parte de estrategias de marketing y comunicación que tienen como único fin vender más y el consumidor debe desarrollar ya cierta picardía para no dejarse engatusar por ese tipo de anuncios.

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