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¡No comas eso, niño, es caca!

La pica como trastorno alimentario

¿Cuántas veces oímos a los padres enfurecidos decirles a sus hijos que no se lleven a la boca una colilla de cigarrillo, un trozo de plástico o un papel que alguien ha arrojado al piso porque “es caca”?

Infinidad de veces.

Pues bien. Existe un desorden psicológico denominado pica o alotriofagia que hace que niños a partir de los 18-24 meses y hasta los 6 años, pudiendo extenderse durante la adolescencia y más, se lleven a la boca e ingieran compulsivamente toda clase de sustancias incomestibles: tierra, tiza, goma de borrar, yeso, bicarbonato de sosa, almidón, moho, cenizas, pegamento, papel, pintura, virutas, cuerdas, hilos, trapos, metales, heces… o cualquier cosa que en apariencia no tenga ningún valor alimenticio. El nombre de este trastorno alimentario deriva del latín “urraca” (pica pica), ave conocida por comer sustancias incomestibles y por robar, conductas asociadas al cortejo y al anidamiento en este animal. Eso significa que esta conducta también se da en muchos animales, como el caballo, el perro, las ovejas, los gatos, que ingieren sustancias como ser tierra, huesos, madera, papel, etc. que les sirve para controlar problemas digestivos, suplir carencias de minerales o como desintoxicantes. La geofagia concretamente alivia a los monos de problemas digestivos como la diarrea y la acidez gracias a la presencia de caolín y carbón vegetal, entre otros componentes que lleva la tierra y que combate el malestar causado por ciertas hojas y plantas. La geofagia se puede dar igualmente en niños, mujeres embarazadas y adolescentes. No constituiría en sí un trastorno, aunque sí puede causar alguna enfermedad. En ciertas ciudades africanas la tierra se vende específicamente para su consumo: la usan los pequeños como chupete, como pasatiempo o para atraer espíritus benignos.

En Egipto, sin embargo, se llevaron a cabo estudios sobre un cuadro clínico que implicaba “retraso en el crecimiento, pérdida de peso, mala cicatrización de las heridas, anemia ferropénica y déficit de zinc” y que mejoraba sustancialmente con el aporte de zinc. Consumir alimentos conjuntamente con tierra disminuía la absorción del hierro y del zinc, lo que daba lugar a la desnutrición.

La tierra infestada también puede generar serios trastornos por parásitos en las mujeres embarazadas que consumen tierra.

La pica puede darse asimismo en personas con retraso mental, niños autistas o enfermos mentales, niños de familias pobres o destruidas y por falta de afecto, y ocasionalmente en casos de bulimia y anorexia.

El trastorno disminuye con la edad pero puede reaparecer a partir de los 70 años.

En las embarazadas consumir yeso por falta de calcio supone un peligro para el bebé que puede nacer con menor tamaño o muerto.

Según el tipo de alimento de que se trate, la pica recibe distintos nombres. Los más comunes son la geofagia (tierra), la pagofagia (hielo), la amilofagia (harina), la coprofagia (heces) o la foliofagia (hojas o plásticos).

El cuadro puede complicarse si se forma una masa de materia indigerible en el estómago (bezoar), si se da una infección, una obstrucción intestinal, o desnutrición.
No existe una prevención específica para la pica salvo una alimentación adecuada, suficiente y balanceada.

Fuentes
http://es.wikipedia.org/wiki/Pica_(enfermedad)
http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/001538.htm

Imagen

http://www.saludymedicinas.com.mx/centros-de-salud/salud-mental/articulos/pica-misterioso-habito-de-comer-tierra-y-gis.html

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