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Desesperada

Ojos que no ven… El origen de las gafas

Breve historia del origen de las gafas

No se sabe a ciencia cierta si el doctor de la Iglesia Sofronius Eusebius Hieronymus (340 – 420 después de J. C.), fue el verdadero inventor de las gafas o no. En numerosas imágenes aparece siempre con leones, una calavera y con gafas, por lo que a partir de entonces es el patrón de los ópticos.

Más plausible es que los primeros en utilizar un artilugio similar a unas gafas fueran los inuit, los pueblos que habitan las zonas árticas, para protegerse del reflejo del sol en la nieve y que puede ocasionar ceguera. Estas primeras gafas estarían fabricadas con conchas o madera y solo reducirían la entrada de la luz.

El filósofo griego Aristófanes sabía que el vidrio puede emplearse como vidrio ustorio, y Ptolemäus, aproximadamente 150 después de J. C., reconoció las regularidades ópticas elementales de la refracción de la luz. Alrededor del 1250 después de J. C., Roger Bacon dio la prueba de que las personas que ven mal pueden volver a leer si utilizan vidrios tallados. Pero no fue hasta 300 años más tarde (entre 1600 y 1620) que Snellius, redacta las leyes de la refracción.

Probablemente fuera el emperador Nerón en Roma, uno de los precursores en el uso de lentes de colores confeccionadas con esmeraldas para proteger su vista cuando asistía a las luchas de gladiadores. Es casi seguro que la talla de las esmeraldas le ayudase a corregir algún problema de visión. Sin embargo Marcus Tullius Cicero le escribe a su amigo Atticus-Cicero, uno de los más grandes autores y políticos de Roma, «cómo en su vejez, ya no puede leer y sus esclavos han de leerle todo.» Mientras tanto, los antiguos chinos ya conocían los vidrios y los empleaban para ayudar mediante las fuerzas imaginarias del «Yoh Shui» a la persona que veía mal.

 Los frailes de la Edad Media desarrollaron la llamada piedra para leer siguiendo las teorías del matemático árabe Alhazen (alrededor de 1000 después de J. C.). Esta piedra probablemente fuera de cristal de roca, o de algunas piedras semipreciosas como el berilo, tallada en forma de una media esfera de manera que aumentara el tamaño de la letra.

En el siglo XIII los venecianos inventaron las gafas graduadas con cristal de Murano. En aquella época, tan sólo los sopladores de vidrio de Venecia sabían hacer cristal blanco. Del taller de estos famosos sopladores de vidrio proceden los primeros cristales tallados, concebidos primero como monóculos. Fue a finales del siglo XIII cuando surgió la idea de colocarles un borde de madera o de concha a dos de esos cristales para que formaran una unidad.

Este invento pronto se extendería a Florencia y a partir del siglo XV encontramos muchos cuadros en los que se ven personajes bíblicos gastando gafas. Los primeros anteojos tenían lentes convexas, destinadas a las personas ancianas que tenían dificultades para ver de cerca.

En 1451, el alemán Nicolás de Cusa (1401-1464) por su parte, propuso el empleo de lentes cóncavas, más delgadas en el centro que en los bordes, con el fin de ver de lejos y corregir la miopía.

Con la invención de la imprenta en el siglo XV, hubo un enorme incremento en la demanda de gafas, y hacia 1629, en Inglaterra se concedieron derechos a una corporación de fabricantes de gafas. Al principio, sólo se fabricaban gafas con lentes que corregían la miopía y la hipermetropía, y sólo recién a finales del siglo XIX se generalizó el uso de lentes cilíndricas para la corrección del astigmatismo.

Las primeras gafas bifocales fueron construidas para Benjamin Franklin hacia 1760.

Fuentes

Historia de las gafas


http://www.proyectosalonhogar.com/el_porque_de_las_cosas/historia_de_los_anteojos.htm

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