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Desesperada

¿Por qué nos maquillamos? De la Antigua Grecia hasta hoy

El Maquillaje en la Antigua Grecia: Orígenes y Evolución
En la Antigua Grecia, el maquillaje era una práctica común tanto para hombres como para mujeres, especialmente entre las clases altas. El maquillaje de la Antigua Grecia se caracterizaba por su sofisticación y por los ingredientes naturales que usaban, aunque no todos eran seguros para la piel. Las mujeres griegas utilizaban la arcilla blanca para aclarar su tez, mientras que los pigmentos rojos extraídos de las raíces de ciertas plantas eran empleados para dar color a los labios y mejillas. La obsesión por una piel pálida y pura revelaba un estatus social privilegiado y una vida alejada del trabajo al sol.

En la Antigua Grecia y en Roma, el maquillaje se perfecciona. Ahora se empieza a pensar en la piel que se cubre con una capa a base de yeso, harina de habas, tiza y albayalde con la idea de blanqueársela, pero obteniendo el efecto contrario ya que con el sol el maquillaje se ennegrecía. También se maquillaban las pestañas con un mezcla de hormigas y moscas machacadas.

El maquillaje antigua grecia también incluía técnicas para resaltar los ojos. Los griegos usaban kohl para delinearlos y darles profundidad, una práctica que continuaría durante siglos y que hoy en día sigue siendo un básico en la rutina de maquillaje de muchas personas.

Ya en la segunda mitad del siglo XVIII, las mujeres buscaban aparecer como bellas y puras doncellas delicadas muy en contra de lo que mostraban sus escotes. Se cubrían la cara, el cuello y el escote con un polvo blanco. Los labios debían parecer pequeños, como una rosa floreciendo, y las cejas se oscurecían para remarcar su dibujo. También se coloreaban las mejillas profusamente.
En cuanto al pelo, la moda era empolvárselo para emparejarlo con el color blanco de las pelucas. Solo las clases privilegiadas tenían acceso al maquillaje.

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El maquillaje seguía siendo un símbolo de poder y riqueza en la corte de Francia, donde el rostro pálido y las mejillas sonrosadas eran signos de nobleza. La obsesión por una piel sin manchas y un aspecto juvenil llevó a la creación de productos cada vez más sofisticados y lamentablemente, a menudo peligrosos.

A mediados del siglo XIX aparecen los primeros indicios del maquillaje moderno. Aparece el rojo para los labios elaborado con mantequilla fresca, cera de abeja, raíces de un colorante natural y uvas negras sin pulpa, sin efectos secundarios.

En la actualidad, el maquillaje ha evolucionado hasta convertirse en un inmenso mercado con productos fabricados de forma industrial. Su importancia como arma de seducción es incuestionable, y las técnicas y productos disponibles se han multiplicado, permitiendo a hombres y mujeres de todo el mundo expresarse y embellecerse de maneras que los antiguos griegos nunca habrían imaginado.

 

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