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Desesperada

Por qué nos sentimos culpables

Explicación del origen de la culpa

La culpabilidad es un sentimiento doloroso que nos aqueja ocasionalmente o frecuentemente a todos.

Para Freud, el sentimiento de culpa, representa el problema intrínseco del desarrollo de la civilización a la vez que el núcleo de las neurosis. Para conocer el origen de este sentimiento nos serviremos de la teoría psicoanalítica que no estudia el sentimiento de culpa bajo el prisma de la ley social ni de aquél que se experimenta después de haber cometido un crimen o una falta. Para el psicoanálisis el sentimiento de culpa es un sentimiento inconsciente que regula nuestra capacidad para gozar y nuestra capacidad de sufrir. Para poder dejar de sentirnos culpables, para poder manejar ese sentimiento de angustia, por tanto, la culpa debe aflorar a la conciencia para poder ser expresada.

Pero ¿qué es la culpa? La culpa es un afecto constitutivo que nos hace aparecer como ontológicamente culpables de algo que seguramente no hicimos o que sí hicimos pero no como para sentirnos aguijoneados por ella, no hasta tal punto que nos paralice.

La culpa surge según tres momentos: la angustia ante un posible goce absoluto, la angustia frente al otro, y la angustia ante el súper yo. La angustia frente al súper yo es la culpa propiamente dicha. Alcanzar la satisfacción total produce angustia porque suele tratarse de un goce transgresor. Para ello depositamos en el otro (una figura paterna, una autoridad, la sociedad) el rol del censor que solo nos permite un goce parcial y que pronto en nuestras vidas conformará el súper yo, una instancia psíquica que da origen al sentimiento de culpa desde nuestro propio interior y que se produce por angustia pero también por amor a ese «otro» cuyas interdicciones incorporamos porque no solo representa la prohibición sino también el ideal del yo. Lo que querríamos llegar a ser. Renunciar a nuestro deseo también nos genera un sentimiento de culpa, lo mismo que si lo realizáramos porque somos sujetos de deseo.

La culpa puede provenir de remordimientos justificados como de autorreproches aparentemente absurdos o de un sentimiento difuso de no ser fiable y explica por qué muchas veces fracasamos, cometemos delitos o nos infligimos castigos: «[…] puede mostrarse que existe un poderoso sentimiento de culpabilidad, ya antes del delito, y que, por consiguiente, no es la consecuencia de éste, sino el motivo, como si el sujeto experimentara un alivio al poder atribuir este sentimiento inconsciente de culpabilidad a algo real y actual» .

La culpa se torna patológica cuando es agobiante y nos hace fracasar en nuestros emprendimientos e implica que hemos introyectado un súper yo severo, el cual siempre va asociado a un sentimiento de ambivalencia amor-odio. La capacidad para tolerar esa ambivalencia es la línea que separa la salud de la enfermedad (neurosis obsesiva, melancolía, etc.). Pero hay que hacer notar que cierta capacidad para experimentar culpa conciente o inconscientemente denota cierto desarrollo emocional «de salud del yo y de esperanza.» porque implica preocupación por el otro en lugar de indiferencia, y piedad que sustituye a la crueldad, y por consiguiente, la capacidad de reparar el supuesto daño o el daño real.

Normalmente el súper yo es severo cuando en la infancia se han recibido castigos injustos y reproches más que afecto, o cuando no han cuidado amorosamente de nosotros y no nos han puesto límites.

Fuentes
http://www.naturpsico.net/sentimientos-de-culpa/
http://www.con-versiones.com/nota0169.htm
http://psicopsi.com/Amor-culpa-y-reparacion-1937-contin-2

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