Saltar al contenido

¿Puede tener éxito una relación amorosa a distancia?

Amar a distancia

Ya sea porque viajamos mucho o porque viajamos poco, sea porque no hay medios de comunicación eficientes o porque los hay demasiado eficientes, las relaciones amorosas a distancia existen desde hace siglos. Y lo que conllevan es siempre un impasse durante el cual no nos queda más remedio que esperar hasta el próximo encuentro, si es que lo hay.

La investigadora Crystal Jiang de la Universidad de Hong Kong y el profesor Jeffrey Hancock de Universidad Cornell (EEUU) se preguntan en un estudio publicado en la revista “Journal of Communication” si esa espera tiene recompensa y su conclusión es que ese tipo de relaciones no necesariamente acaban en fracaso.

Durante una semana estudiaron distintos tipos de relación desde el punto de vista del grado de intimidad, forma de comunicación, etc. y comprobaron que el nivel de intimidad era mayor en las parejas a distancia. La explicación a esto es que la distancia permite que idealices a tu pareja y que te preocupas más por conocerla que si la tuvieras siempre cerca, lo que genera el efecto de mayor intimidad. Esto me hace pensar en las pocas veces que disfruto de los museos de mi ciudad “porque siempre estarán donde están”, mientras que basta que viaje a Londres por cinco días para que en esos cinco días recorra de punta a punta todos los museos de la capital británica, que además son gratuitos (cosa que hay que agradecerle a Londres).

Pero no todo es color de rosas. La distancia, lo mismo que la cercanía, puede llegar a hartar. Pero sí es cierto que las relaciones a distancia permiten que la pareja, cuando está junta, aproveche los minutos para dar lo mejor de sí. Sería irrazonable sino, mantener dicha relación. Y el vínculo se refuerza siempre que exista confianza y amor. Los pros de este tipo de relación es que no caes en la dependencia. La independencia, lo mismo que la confianza,  es clave.

Según una investigación, en EE.UU. hay tres millones de parejas que viven separadas. En la población universitaria del 20 al 25% de las parejas viven de esta forma y hasta un 75% la han vivido alguna vez. En España carecemos de datos oficiales sobre el tema, pero seguramente los datos son parecidos.

Lo decisivo cuando se ve que uno está a punto de comenzar una relación de éstas es plantearse si estamos dispuestos a carecer del continuo acompañamiento, los continuos abrazos, el poder salir con los amigos los dos juntos, planear los encuentros, respetar los tiempos entre llamada y llamada o entre mensaje y mensaje para evitar el agobio… Las razones por las que una relación fracasa no pasan necesariamente por la distancia geográfica sino por el desapego, que puede darse a distancia o en la convivencia, y que conjuntamente con el desamor se instala cuando hay falta de comprensión, cuando el diálogo se torna enrarecido, cuando se saltan los acuerdos y los compromisos, y se devalúa al otro de alguna manera u otra.

En las relaciones a distancia la magia se acrecienta pero solo al principio. Luego, como dice la canción, ocurre o puede ocurrir eso de que “la distancia es el olvido” porque “amar es acompañar.”

Fuente
www.elmundo.es

Si continuas utilizando este sitio aceptas el uso de cookies. más información

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar