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Desesperada

¿Qué es el buen gusto?

¿Es innato el buen gusto o se educa?

Hay algo que me atormenta cuando salgo a la calle y es ver el mal gusto de muchas personas en el vestir. No es poco común ver mujeres con piernas auténticamente feas con mallas, por ejemplo o con faldas y shorts muy cortos. Es como si no tuvieran conciencia de su propio cuerpo. No soy una fanática y el desagrado que me produce me da ganas de sentarme con ellas a tomar un café y charlar un rato acerca de cómo conciben ellas lo que es tener buen gusto y alentarlas a cambiar su forma de vestir. Con esto quiero decir que mi crítica es constructiva y que de ninguna forma las agrediría. Sería simplemente sutil.

Pero según algunos el buen gusto es algo innato y refleja la personalidad de cada uno. Podríamos entender que ciertas personas, por ejemplo, sencillamente no tienen complejos. Pero cuando hablamos de estética no nos paramos a pensar en si tenemos o no complejos sino en cómo nos relacionamos con el mundo. Qué le aportamos a nivel social.

Según Mar Castro, experta en protocolo, comunicación y oratoria, el buen gusto como la belleza y la elegancia es algo subjetivo aunque todos acabamos reconociendo cuándo algo es de buen gusto o no y se traduce en todos los ámbitos de nuestras vidas. El buen gusto estaría ligado a las buenas formas de conducta, a la oportunidad en el vestir, a la educación, a la mesura y a la armonía aunque hoy en día muchos pasan olímpicamente de la armonía, la simetría, la proporción, el orden, etc. que eran las claves del buen gusto hasta hace unos decenios. Hoy en día no hay reglas preestablecidas. Para muchos expertos el buen gusto no existe por sí mismo sino que se impone. ¿Y quién lo impone? Las marcas comerciales, los medios de comunicación incluidos los blogueros.

Carlos Fajardo, filósofo, poeta y profesor de Estética y Literatura en la Universidad Distrital Francisco José de Caldas de Bogotá (Colombia), que ha investigado sobre el gusto estético en la sociedad postindustrial asegura que si la filosofía ilustrada vinculó el placer con la belleza, con la facultad de distinguir entre lo feo y lo bello, lo que ha ocurrido desde entonces es que ya no se sabe qué es sublime y qué es marcadamente horripilante consecuencia de factores netamente culturales. La cultura es lo que hace que nuestros ojos vean lo que ven y cómo lo ven. En estos tiempos que corren, aceptamos la transgresión, pero a escalas imposibles de soportar para los más sensibles. Se piensa más en consumir que en qué consumimos. Pensamos menos en si algo es apto para nosotros que si es algo que está de moda por consiguiente para cualquiera. Total, es efímero. Mañana estaré vestida de otra forma. «Alexa Chung, Gala González, Blake Lively y Olivia Palermo son ejemplo de estas jóvenes copiadas en su forma de vestir o de actuar. ‘Son las nuevas árbitros del buen gusto; sin ser esclavas de las marcas, seleccionan lo que les gusta, lo combinan y lo proyectan, y la gente lo imita porque lo considera de buen gusto; porque el concepto de buen gusto, como el de calidad o el de barato, no ha responder a criterios específicos, uno dice que lo es y listo’.”

Hay quien opina empero que el buen gusto es algo que va ligado a la independencia de juicio, a resistirse a que lo engañen, es ser capaz de recibir impactos visuales y ser capaces de reflexionar acerca de lo que nos muestran y tomar decisiones con valentía. En fin, que el buen gusto también se educa. Aunque lleve años.

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