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Desesperada

Y tú, ¿eres feliz en tu ciudad?

Ser feliz en la ciudad

Muchos hablan de huir del mundanal ruido. Sin embargo otros muchos prefieren vivir en medio del meollo de la gran ciudad. La firma GfK Custom Research ha realizado un estudio para clasificar las 10 ciudades del mundo en las que la gente es más feliz y la lista ha sido ésta:

10. Buenos Aires
9. París
8. Roma
7. San Francisco
6. Madrid
5. Melbourne
4. Ámsterdam
3. Barcelona
2. Sydney
1. Rio de Janeiro

Es decir, Río de Janeiro en primer lugar, Buenos Aires en el último lugar, Barcelona en el tercer lugar y Madrid en el sexto.

Pero ¿cuáles fueron los criterios para crear esta lista? Es bueno saberlo: exteriores, centros culturales, centros comerciales, espectáculos y entretenimiento en general. Se encuestó a 10.000 personas de 29 países tomando en cuenta la cantidad y calidad de sus principales atracciones. Para empezar, llama la atención que en el listado no aparezca Londres que tiene una magnífica red de museos de entrada gratuita… Desde luego este criterio es ampliamente cuestionable. Porque ¿qué relación existe entre el ser feliz y el número de centros comerciales que tenga la ciudad o el número de conciertos de Bach o Mozart que podamos escuchar? Poco y nada. O quizás mucho, dependiendo siempre de lo que motive al encuestado. Es un problema de subjetividad. Para algunos será mucho más importante encontrarse con que las personas de la ciudad sean generosas y amables, que la ciudad luzca limpia, la libertad política y la ausencia de corrupción, la satisfacción con el trabajo, que exista seguridad, que se pueda ir en bicicleta, que no haya atascos, que haya muchas zonas verdes, que los niños puedan jugar en sus calles, etc. Y habrá quien sea feliz en medio de la miseria.

Lo que es seguro es que el nivel de prosperidad es un factor a tener en cuenta, pero no el único. Una buena salud física y mental, amén de contar con lazos familiares y relaciones sociales estables, también cuentan. El rey de Bután decidió medir la felicidad de sus habitantes no por el PIB sino por el FBI, es decir, medir la felicidad media bruta tomando en cuenta aspectos psicológicos y holísticos más allá de la prosperidad económica.

Por su parte, Ioanna Papachristou, doctorando e investigadora en el Sustainability Measurement & Modeling Lab de la Universidad Politècnica de Catalunya (UPC), llevó a cabo un estudio para cuantificar la felicidad urbana siguiendo distintos criterios: la felicidad en términos subjetivos (estado de ánimo, relaciones sociales, bienestar mental y físico), la felicidad en términos objetivos (cantidad de centros comerciales y de esparcimiento), y la felicidad integrativa o sensación real de las personas. De este estudio concluyó que la felicidad subjetiva es más alta que la objetiva y por lo tanto, más que la integrativa.

Los datos obtenidos en este último estudio indican que los ciudadanos desean más áreas verdes, aire menos contaminado, menos ruido, una buena calidad del agua y buenos servicios de saneamiento. De esto se deduce que la planificación urbanística debería poner el punto de mira en crear «las condiciones de vida que influyen en el estado de ánimo de las personas y no solo en planificar para las ciudades» y que el estudio de GfK está lejos de reflejar la realidad.

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