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Desesperada

Sentirse solo aumenta el riesgo de demencia

El sentimiento de soledad como causa de demencia

Puede parecer paradójico pero uno puede sentirse solo aun cuando esté acompañado. Este sentimiento puede provenir de haber sido abandonados de pequeños, temor a la pérdida o a la frustración. No tener o no saber aprovechar los apoyos sociales puede derivar en un deterioro cognitivo y de allí a padecer demencia. El sentimiento de soledad y la depresión asociados a la demencia que sufren unos 35 millones de personas en el mundo, según la OMS, se estudian cada vez más.

El deterioro normalmente es progresivo. En un primer momento aparecen los despistes y la pérdida de la noción del tiempo. Luego los afectados olvidan acontecimientos recientes y el nombre de las personas, se comportan de manera errática y comienzan a necesitar ayuda para las cosas de la vida diaria. En fases más avanzadas la persona puede volverse agresiva, puede perderse y ya no reconoce ni a sus parientes ni amigos.

Nacemos vinculados estrechamente a nuestras madres y comenzamos a construir nuestra identidad paulatinamente distanciándonos de ella, asumiendo cada vez nuevas responsabilidades. Pero en el ínterin somos dependientes y hay quienes lo siguen siendo durante toda su vida. El sentimiento de soledad se implanta por percibir como una carencia el no poder contar con otros para hacer las cosas. Creemos verdaderamente que no podremos hacer nada solos. Pero la causa de esto es que de alguna manera se nos ha inculcado el sentimiento de dependencia. Se nos han ido frustrando nuestros intentos de enfrentarnos solos a las cosas y a las demás personas. Nos pueden haber sobreprotegido o, por el contrario, pudimos haber sido niños abandónicos, niños sin ningún tipo de guía ni apoyo.

Un estudio del Centro Médico de la Universidad de Ámsterdam (Holanda) realizó un seguimiento de 2000 personas mayores de 60 años sin síntomas de demencia para evaluar los factores de riesgo para la depresión y la demencia. Los investigadores analizaron los signos de soledad y su relación con el deterioro cognitivo. Para ello, separaron en dos grupos a aquellos que manifestaban sentirse solos de los que no se sentían solos. El resultado fue que el 13,4% de las personas que se sentían solas, desarrollaban demencia frente al 5,7% de las que no se sentían solas. Pero además se constató que el 10% de las personas que vivían solas manifestaban síntomas de demencia frente al 5% que vivían acompañadas.

Parece evidente que el mantener relaciones sociales satisfactorias protege contra estas enfermedades aunque puede que también la demencia acentúe el sentimiento de soledad.

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