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Sonríe o muere. La trampa del pensamiento positivo

El pensamiento positivo como trampa

Durante los últimos 20 años ciertos sentimientos han sido demonizados. No tienes ningún derecho a sentirte amargado, enfurecido, cabreado, enfadado, culpable, atemorizado, avergonzado, desesperado, a sentir miedo, ira, tristeza… Nos hemos visto obligados a ocultar o más bien reprimir nuestros verdaderos afectos, a mostrarnos optimistas y positivos incluso ante situaciones conflictivas o dramáticas. «No pasa nada. Tómatelo como un regalo.» «Todo fracaso es una oportunidad para mejorar.», nos dicen. Es la dictadura que se nos impone desde la psicología positiva, tal y como denuncian Barbara Ehrenreich desde su libro Sonríe o muere. La trampa del pensamiento positivo, y Susana Méndez, En la bondad de los malos sentimientos.

Aun ante la crítica coyuntura que estamos atravesando se nos exige que sofoquemos esas emociones que no están bien vistas. Pero esto no es más que una trampa porque esas emociones resurgen y no sabemos cómo enfrentarnos a ellas cuando nos está prohibido socialmente expresarlas. “Parece que sentir estas cosas es malo, y esa idea nos ha desequilibrado tanto individual como colectivamente. Nos hemos instalado en una paradoja: toda la psicología positiva te habla del optimismo, que es un motor para seguir adelante, pero no todo se puede afrontar así. El optimismo ante el mal tiempo no sirve, porque la gente está viviendo otro tipo de situaciones. No puedes inducir a la gente a mantenerse optimista cuando lo que tiene que hacer es digerir de lo que están viviendo”, indica Susana Méndez.

Desde el punto de vista de los que defienden la psicología positiva, ésta simplemente intenta despatologizar la psicología tradicional. No pretende atraer adeptos ni seguidores sino tan solo centrarse en los aspectos y recursos positivos con los que cuenta el ser humano para enfrentarse a los dilemas y situaciones complejas, alcanzar una mejor calidad de vida complementando las otras corrientes psicológicas existentes. Las palabras clave que emplea la psicología positiva son: emociones positivas, optimismo, humor, resiliencia, crecimiento y creatividad… No es un manual de autoayuda, un movimiento espiritual ni un método mágico para alcanzar la felicidad. ¡Pero sí para hacerte inmensamente rico! Según Barbara Ehrenreich el secreto en el que se basa el pensamiento positivo es el de que éste es un vehículo para atraer éxito, fama y dinero: «…la Iglesia evangélica …, como explico en el libro, había abrazado por completo este pensamiento positivo con mensajes tipo “Dios quiere que seas rico”.

Para Barbara Ehrenreich, madre de dos hijos que ejerce de abuela y de activista social a sus 70 años de edad, y tras superar un cáncer de mama con éxito, situación angustiosa que le provocó un lógico malestar y mucha incertidumbre, resultó revelador del estado de la situación el no poder decir simplemente «estoy mal» porque no cuadraba con el optimismo reinante: «la actitud que cunde es la de ánimo, ánimo a toda costa”. Su sentirse mal por la enfermedad que padecía no era aceptable. El pensamiento positivo se había imbricado en la sociedad americana (y ahora en todo occidente), que podría decirse que es una nueva religión que se opone a todo pensamiento crítico y a enfrentarse a cualquier situación de injusticia social.

Cuando sufrió su enfermedad no encontraba apoyos. La respuesta unánime era la de que aquello «era maravilloso.» Y ésa fue la gota que colmó el vaso. «…hoy sabemos, ya hay suficientes estudios hechos en los últimos diez años, que tu actitud no tiene nada que ver con tus posibilidades de sobrevivir cualquier tipo de cáncer. El mito ha sido desautorizado, ¡pero siguen diciéndolo!» Ehrenreich considera que esta nueva moda, no tan nueva, se ha extendido en América como la pólvora justamente porque la sociedad americana es una sociedad ansiosa e insegura a la que hay que motivar todas las mañanas para que ocupe su puesto y venda y se venda. De hecho esta nueva corriente nació en el mundo corporativo, en las empresas justamente cuando éstas comenzaron a hacer recortes de plantillas y ya no tenía sentido pensar en subir de escalafón o de permanecer en un trabajo de por vida. «…una forma sencilla para lidiar con el desespero y la ansiedad es pagar 25.000 dólares para que un conferenciante motivacional hable a los empleados que van a ir a la calle y les diga que todo lo malo que les pasa es un problema suyo, que lo que necesitan es una actitud diferente.» Es decir, el problema es de cada uno, no existe más el «somos», lo nuestro, y desaparece la empatía. Si tienes un problema, ese problema es tuyo, tú eres el perdedor o el quejica, y de este modo se disuelve toda posibilidad de reivindicación colectiva u organizada. Tal y como asevera Gago, otro sentimiento que pretenden sofocar es la agresividad, y sin embargo ésta es necesaria para enfrentarse a situaciones de peligro, para saber cómo reaccionar, gestionando adecuadamente dicha agresividad. Pero para saber gestionarla antes hay que experimentarla.

Fuentes

http://www.lavanguardia.com/magazine/20111216/54240220616/barbara-ehrenreich-escritora-periodista-sonrie-o-muere.html#ixzz2DFfrFqUT
http://www.papelesdelpsicologo.es/vernumero.asp?id=1279
http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2012/11/24/ldquohemos-igualado-por-lo-bajo-da-igual-sabio-que-ignoranterdquo-109830/

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