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Desesperada

¿Te apuntas al «twee» style?

tweeArrasa en Estados Unidos pero hay quienes aun no saben si se identifican con esta tendencia del todo o no. Es que lleva años en estado latente, según su ideólogo Marc Spitz, autor del libro Twee: the gentle revolution in music, books, television, fashion and film (Twee: la apacible revolución en la música, los libros, la televisión, la moda y el cine), publicado en junio por ItBook, y viene con una potencia arrasadora como en su momento lo hicieron el punk y el hip-hop. Así que, a prepararse los que se sienten hipsters y les gusta lo cool en lugar de respetar al geek (fans de la tecnología), rechazan el sexo sin porno y prefieren lo vulgar a lo bello.

Twee deriva de sweet, que es como lo diría un bebé que acaba de pronunciar sus primeras palabras. Y es que los twee adoran los dibujos de Disney, aman la cultura en contra de la superficialidad, leen y leen (o releen) a Roald Dahl y a Mark Twain, a Salinger, siguen a Vampire Weekend, Lena Dunham y hasta Stephen Chbosky, autor de  Las ventajas de ser un marginado, degustan chocolate artesano, cuidan de su mascota sobre todo si es un pájaro, aman los bigotes y las hortalizas de cultivo ecológico, tienen su epicentro en Brooklyn, inspirándose en las películas de Sofía Coppola, las suaves coplas de Belle and Sebastian y la belleza de Zooey Deschanel; pasean en bicicleta, protegen a los nerds (fascinados por el estudio o algún tema específico), visitan a menudo a sus abuelas y podrían llegar a identificarse ¡con la virginidad!

Spitz quería titular a su libro Generación Twee, que hubiera sido un título con más impacto, pero se contuvo porque la tendencia afecta a varias generaciones. Tiene por ejemplo, dos ancestros, Kurt Cobain, el «Elvis twee» por su actitud antihomófoba, las uñas pintadas y su tema «Grandma, take me home» (Abuela, llévame a casa), y al ya citado Salinger que tras haber vivido el horror de la guerra creó el eterno Holden Caulfield, tal y como señala el periodista James Parker en su reducto twee de la revista The Atlantic.

El movimiento twee tiene múltiples caras: la de la superdotada de la moda y adolescente Tavi Gevinson o la de Morrisey, el auténtico rey. Pero en el fondo todos sabemos lo que es ser twee y qué no lo es. La cuestión reside en si tras decantarnos por lo twee no tendremos que atracar una farmacia para hacernos con un alijo de insulina…

Sea como sea, y aunque en España aun todo esto suene a chino, sobre gustos, aun no hay nada escrito, muy a pesar de Spitz.

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