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Desesperada

¿Tienes un melasma?

melasma Un melasma es una mancha marrón o gris que puede aparecer en las mejillas, en el puente de la nariz, en la frente, en el mentón o sobre el labio superior así como en zonas del cuerpo expuestas al sol como el cuello y los hombros. A primera vista parecen manchas de suciedad. Suelen aparecer más en las mujeres que en los hombres y en personas con tez oscura. No se trata de una enfermedad pero sí de un problema estético que en algunos casos se resuelve por sí solo mientras que en otros requiere alguna clase de tratamiento.

No se sabe a ciencia cierta qué causa la aparición del melasma, aunque se cree que puede tener una base genética o responder a ciertos factores tales como la exposición al sol, cambios hormonales, uso de ciertos cosméticos, enfermedades endocrinas o el estrés. 

Tienen un aspecto parcheado e irregular pero no causan molestias ni dolor ni picores ni cursan con fiebre o pérdida de peso.

Diagnosticarlos es fácil aunque puede ser necesario realizar una analítica para descartar un embarazo si aparece en edad fértil de la mujer u observando la piel bajo una lámpara de Wood que es una lámpara de mercurio que emite rayos de luz que llegan hasta la dermis y consiguen resaltar las áreas de la piel con exceso de melanina. Si se duda de que se trate de un melasma es conveniente realizar una biopsia. 

Normalmente el melasma desaparece solo, pero si fuera necesario tratarlo conviene antes descartar que se trate de un cloasma gravítico (melasma durante el embarazo) y esperar hasta después del parto para tratarlo. Un melasma puede durar años y en ese caso se puede recurrir a un tratamiento con hidroquinona en forma de gel, crema o lociones que actúa durante la noche aclarando el exceso de pigmentación. La tetritoína puede emplearse conjuntamente con la hidroquinona con el mismo efecto aclarador. Se puede emplear cortocosteroides en concentraciones bajas para evitar los efectos secundarios, y siempre bajo prescripción médica, o una mezcla de las tres sustancias.

Otros tratamientos incluyen cremas de ácido azelaico o ácido kójico que se usan en el caso de acné o rosácea. También puede realizarse una exfoliación química o microabración que elimina las capas superficiales de la piel o someterse a sesiones de láser a baja potencia. Otro tratamiento posible es el hormonal.

Para prevenir la aparición de un melasma hay que emplear siempre cremas fotorpotectoras y evitar usar cosméticos en cuanto se detecta que producen alguna irritación en la piel.   

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