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Desesperada

Usos de la leche en el cuidado de tu piel

Los usos de la leche en tu cuidado personalDada su legendaria capacidad para seducir a los hombres se le suele atribuir a Cleopatra una belleza excepcional. Sin embargo, según grabados de la época, probablemente fuera más inteligente que bella. Cualquiera que sea la verdad, se sabe que Cleopatra tomaba baños de leche y miel para mantener su piel suave, y no iba mal encaminada ya que la leche se utiliza aun en la actualidad como componente de muchos productos de belleza por su contenido en hidratos de carbono, grasas y proteínas que actúan como suavizantes, y por su poder humectante y nutritivo gracias a su contenido en minerales (calcio) y vitaminas (A, B y D).

El ácido láctico es uno de los mejores exfoliantes e hidratantes naturales que existen. Las lipoproteínas permiten el paso de los nutrientes y del agua a través de las membranas celulares, dejando la piel suave. Estimula la producción natural de colágeno, posee bioproteínas que ayudan a retener la humedad, y biotina, que frena el impacto de las agresiones externas. La lactosa ayuda a regenerar la piel y la deja tersa y humectada.

Para preparar un baño de leche necesitas
1/4 de leche en polvo
1/4 de maizena
1/4 de miel de abejas
10 gotas de aceite esencial del aroma que desees

Haz una mezcla con los ingredientes en una licuadora con un poco de agua y échala en la bañera con el grifo abierto procurando que se extienda bien. Enciende una vela y sumérgete y hazte masajes con una esponja natural.
Tu piel quedará tersa, y tú, relajada.

Algunos otros usos de la leche:

Como leche hidratante cuando sientas la tez tirante y no tengas a mano crema hidratante. Pasa por el rostro un algodón empapado en leche entera.

Como desmaquillante, puedes usar leche entera tibia. Usa un algodón impregnado en la leche y aplícalo con movimientos de dentro hacia afuera. Seca tu rostro con una toalla de algodón y aplícate un tónico acorde con tu tipo de piel.

Para después de la depilación, la aplicación de leche fría aliviará las rojeces.

Como exfoliante. Mezcla una cucharada de leche con dos cucharadas de avena molida y una cucharada de miel hasta conseguir una mezcla homogénea. Extiéndela sobre la piel durante 15 minutos y enjuaga con agua tibia. Sirve tanto para pieles secas como grasas.

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